Nació en Salto el 19 de octubre de 1864 y falleció en la ciudad de Córdoba
el 1 de julio de 1938, sus padres fueron don Alejandro Lapalma, natural de
Buenos Aires, ex presidente de la Municipalidad, titulo que se le daba al
encargado de la faz administrativa del municipio en época de la
Corporación, y doña Rosario Ramona Fonsfria, natural de la provincia de
San Luis, que desempeñó por muchos años la docencia aquí en Salto, estando
al frente de un colegio fundado por ella, se habían casado en Salto el 20
de diciembre de 1861 (Libro 3 Folio 55 Iglesia de Salto), el nacimiento de
Lucio figura en los libros de la Iglesia y sus padrinos fueron don José
Amézaga y doña Catalina Sanz, siendo firmada el acta por el cura Párroco
Felipe Rocatagliatta.-
Concurrió a la escuela de varones de Salto cuando era director el gran
maestro Luis Traverso, desde niño ingresó al Seminario de Buenos Aires
ubicado en la Cuesta de Salinas o de Escalada, calle Sarandí entre H.
Irigoyen y Rivadavia, hizo el bachillerato y un 15 de octubre del año 1884
ingresó en la Compañía de Jesús.-
En 1887 fue a España y repaso humanidades en Veruela, durante un año bajo
la dirección de un gran humanista, el Padre Vicente Agusti.-
En los años 1888 y 1893 fue prefecto general del Colegio San José en
Valencia, España, y entre los años 1893 y 1897 estudió Teología en Tortosa
y se ordenó de Sacerdote.-
En 1899 se encuentra en Montevideo como profesor en el Seminario de esa
ciudad, en 1900 y 1901 está como Prefecto General del Colegio del Salvador
en Buenos Aires.-
Entre 1902 y 1918 queda estacionado en el Seminario Conciliar de Villa
Devoto, como profesor de Retórica, de lengua griega y de Historia Patria,
según el Padre Guillermo Furlong era un profesor ideal, todo un caballero
que dominaba las lenguas griega y latina, tenia un alma de artista
literario y hasta poeta.-
Entre los años 1918 y 1925 es elegido por dos Provinciales o Superiores
generales como secretario y en compañía de los mismos visitaba, año tras
año, todas las casas Jesuíticas de la Argentina, Chile, Paraguay y
Uruguay, en 1926 fue nombrado vicerrector y procurador del Colegio de
Córdoba, en calle Buchardo de esa ciudad y allí encontró su muerte en
1938.-
Es importante destacar de su personalidad que según consta en todos los
lugares que frecuentó o tuvo que visitar, siempre dejó muy gratos
recuerdos de su presencia.-
En el Colegio del Salvador fue director de una revista mensual de 16
páginas, muy bien ilustrada, destinada a los estudiantes. En la misma se
pueden apreciar varias obras firmadas por Camilo Alpalua, anagrama de
Lucio Lapalma, como "El sueño de Constantino", "Los bronces del Retiro",
"Los Símbolos del Amor", "Los hombres del 16", "Entre Angelitos", "Musa
Cristiana", "Falda del Carmen", "Laureles Patrios", "Alta Gracia Antigua",
etc., hay unas poesías "En Brazos de la Tristeza" y "El Cristo Redentor",
firmadas con las iniciales del autor L.A.L.S.J.-
Tradujo obras del francés y escribió varias notas para el diario "El
Pueblo" de Salto que dirigía don José Gándara, donde también supo publicar
varias composiciones poéticas.
Lapalma tenia una pluma fácil y elegante y estaba dotado de una gran
facilidad para versificar. No era poeta, pero si un gran versificador, aún
en lenguaje gauchesco. Publicó dos obras "Musa Cristiana", editada por la
casa Estrada en 1904 y la traducción de "La Ilíada" de Homero en 1925.-
La sepultura de su padre, fallecido un 27 de setiembre de 1887, y según
Libro 23 Folio 267 de la Iglesia el día 24, que se encuentra en el
cementerio de esta ciudad tiene grabado en su lápida el siguiente
epitafio, que sin duda pudo haber sido escrito por Lucio o por su señora
esposa, ya que la misma también poseía dotes literarios sobresalientes,
dice así: Fue de cristiano modelo
Y ejemplo de padre fue
Nunca mermaron su fe
Las desdichas de este suelo
Por eso reina en el Cielo
Y con sobrada medida
Recoge lo que dio en vida
Pobres a los pobres de Cristo
Imitad lo que habéis visto
Hijos que el Padre os convida
Un 25 de Mayo de 1911 escribió para el diario "El Pueblo" de Salto esta
extensa y emotiva nota que titulara: "Recuerdos.....recuerdos", lo que
demuestra que a pesar de haberse alejado de su terruño siendo muy joven,
nunca lo olvidó y pone de relieve su exquisita sensibilidad, haciendo
desfilar reminiscencias de su infancia escolar.-
"Que años aquellos de la segunda mitad de la décima novena centuria del
mundo, de la primera centuria de nuestra patria independiente, auras de
patriotismo henchían los pulmones de todo buen ciudadano; esplendores de
fe iluminaban las sienes de todo buen patriota. Era que duraba aún la
vibración de las ondas sonoras que pusiera en movimiento el estampido del
cañón de Chacabuco y Maipú; era que no se habían extinguido aún los ecos
de las arengas de Belgrano y San Martín a sus soldados, al elegir en Salta
el uno y en Mendoza el otro, por generalísima de sus ejércitos y por
patrona de sus colosales empresas, a la develadora de los enemigos de
Dios, a la potente vencedora de las huestes infernales, la pura y limpia
Madre del verbo bajo sus simpáticas advocaciones de las Mercedes y del
Carmen.-
Que ambiente mas apacible el de aquel 25 de Mayo para los niños de las
Escuelas Públicas del Salto, a quienes sus maestros obligaban a abandonar
el abrigo dulce del lecho una hora antes de la salida del sol para cruzar
con un aire que cortaba las carnes y un frío que enconaba los sabañones,
embutidos en sus boas de lana y con el sombrero calado hasta las cejas,
las aún oscuras calles del pueblo y concurrir en patriótico alarde a la
matinal manifestación! Era tan tremendo aquel don Luis Traverso de la
luenga barba nevada y las finas pero pesadas manos de alabastro, que Guay!
Del infeliz rapazuelo que se hubiera atrevido aquel día a desobedecer sus
órdenes....Recuerdos....Recuerdos lejanos ya de la infancia! Que dulce
sensación se produce en mi alma al evocarlos!....
Allá va el Monitor, el apuesto Pablo, el escudo en quien se embotan muchas
veces los furibundos dardos de cólera disparados por su inexorable padre
contra mas de un delincuente chiquillo; allá va enarbolando ufana la
grande, la hermosa, la rica bandera de raso azul y blanco, camino de la
plaza....y tras él, que alegres, en dos largas filas con la banda nacional
cruzada al pecho los chicos todos de l a Escuela!.-
Ya no se acuerdan del aire que cortaba las carnes ni del frío que encona
los sabañones, porque los ha electrizado don Luis con su arenga patriótica
al ponerse en movimiento, Recuerdos! Recuerdos, tornad todos a mi mente
soñadora, como las golondrinas al nido que abandonaron, porque las
alegráis, la rejuvenecéis con vuestra presencia!...Un ancho tablado se
levanta frente a la puerta misma del vetusto Juzgado...El Juez de Paz y el
Comisario y las autoridades todas circundadas de inmenso gentío, se han
ido apiñando en su alrededor y aguardan allí en ademán respetuoso algo
grande, algo emocionante, algo sublime y arrebatador. El antiguo miliciano
bien blindadas sus piernas con sus botas de cuero crudo y envuelto en su
tradicional chiripá, con el quepis ladeado y el largo sable de caballería
al cinto, por únicos distintivos de su autoridad, sostiene con la
izquierda sobre el mortero a punto de aplicarle ya con la derecha el fuego
de su encendido cigarro de hoja, la mecha de la primera bomba que ha de
anunciar la aparición sobre el horizonte del tan deseado sol de Mayo, de
aquel sol que tantas glorias simboliza, tantos sacrificios recuerda,
tantos progresos alumbra, tantas grandezas augura, para el porvenir de la
joven raza... Encima del tablado de pie, como un recuerdo viviente de los
tiempos que pasaron como una aparición magnifica de un mundo de
esperanzas, como el hito miliario que quisiese aproximar, unir, confundir,
en uno los límites de dos generaciones grandes y robustas, con su galera
de felpa en una mano y agitando nerviosamente con la otra su bastón de
reluciente oscura caoba, o al general que se dispone a dar la voz de mando
con su característico leviton y su roja peluca que le cubre hasta la mitad
de las orejas, el infatigable tribuno popular, el farmacéutico repentista,
el clásico arengador de las masas, el patriota de copa genuina y abolengo
de héroes don José Antonio Linera Melián...."Loco" lo llamaban
algunos....porque lo veían indefectiblemente todos los domingos del año
con buen o mal tiempo, sano o enfermo en el presbiterio de la Iglesia
Parroquial, oyendo con cristiana devoción y sin pizca de humano respeto la
Santa Misa y respondiendo en voz alta y sonora a las preguntas litúrgicas
del sacerdote...loco!....y era él el que sostenía el espíritu patriótico
de sus entusiastas improvisaciones de Mayo!....
De repente oyose un estampido profundo como de cañón; sale disparada del
mortero, con su larga cola de humo, la encendida bomba, revienta luego en
los aires, alegre, potente, atronadora como el batir de las manos que
aplauden; la banda de música preludia el himno patrio, descúbrense movidos
como por mágicos resortes las frentes todas; estallan jubilosos a porfía
mil cohetes y petardos; diríase que es el chirrear de las aves menores a
quienes acaba de despertar la primera nota estridente del canto de la
calandria; y toda aquella muchedumbre inmensa, entusiasta, delirante,
entona con voz poderosa el tantas veces repetido Oid Mortales!...aquel
"grito sagrado" llega hasta las nubes porque sale del fondo del alma, a
impulso de la fe y en alas del patriotismo....Recuerdos...Dulces recuerdos
de la infancia! Caed sobre el papel a dar vida a estos renglones, como la
dá el rocío a las humildes flores del campo.....
El tribuno siente bullir en su corazón como un enjambre los mas puros,
nobles, entusiásticos efectos; es un bate, sobre cuya frente desciende
cuan mansa, benéfica, imperceptible lluvia de estío, la patriótica
inspiración, y con voz que parece tener algo de sobrehumano, con acento
que penetra hasta lo más íntimo del espíritu que recorre cual eléctrico
fluido todo el ser, que conmueve las fibras todas, canta las legendarias
glorias, las Homéricas epopeyas, las titánicas empresas de los hombres del
año diez ..... Patria!...Patria!...Cuán grande parece tu nombre al brotar
de los labios de aquel loco....sublime!....Lauros de San Lorenzo, Salta,
Junín y cien otros!... Que brillo tan nuevo y tan radiante parecéis
recordar al caldeo de la elocuencia de aquel viejo tribuno!
Recuerdos!...Recuerdos...seguid rogando por mi mente, para que no desborde
sobre el papel mi rejuvenecido entusiasmo....
Han pasado los años....el viejo miliciano ya no existe....la soledad del
sepulcro guarda los restos helados del farmacéutico repentista...los niños
de la escuela de entonces ya son hombres, nieve de ancianidad ha empezado
a cubrir la sien de muchos de ellos; hielo de decrepitud amenaza invadir
las venas de algunos; Donde están? Que estela luminosa de gloria o que
trazo sombrío de olvido han dejado en el camino de su existencia.
Recuerdos!....Recuerdos!....velo tenue de luz que cubre mi mente, acabaos
de descorrer del todo que la razón lo exige, la justicia lo reclama, la
patria lo demanda....Montes, el infatigable colaborador de don Luis en la
educación de la niñez, el inolvidable don Antonio, como cariñosamente lo
llamábamos todos, ha desaparecido también del escenario del mundo; pero
ahí están las actas de la Comuna de Buenos Aires, que narrarán a la
posteridad agradecida los servicios por él prestados durante su brillante
actuación de Concejal...Otro Montes, el simpático Vicente, el pundonoroso
marino de la patria, ha sabido pasear la honra por las naciones de la
vieja Europa, amarrado al tope de nuestra gallarda nave escuela, la
bandera de Brown, Azopardo y Espora....Fermin Novillo, gloria también él
de nuestra armada nacional, y Eduardo Vega, el famoso Pato Vega de
aquellos felices tiempos, que lo es de nuestro aguerrido ejército, y su
hermano de armas Pepe Martello, uno de los nietos de don José Antonio
María, y el insigne naturalista y lumbrera de nuestra facultad de
medicina, Juan Domínguez, y Benigno Ramírez, y Pepe Alvarez, dignísimos
miembros del comercio metropolitano, Eustaquio Sierra y Joaquín Vedoya, y
Aníbal Chaneton, y tantos y tantos otros que la memoria no recuerda y el
corazón venera y ama, componen hoy la ilustre pléyade de esclarecidos
ciudadanos cuyos hechos están gritando muy alto que las simientes de
patriotismo por las fogosas arengas del viejo tribuno depositadas en las
tiernas inteligencias de los niños del Salto, unidas a los gérmenes de fé
y religiosidad de sus cristianas familias, que solía tan cuidadosamente
regar con sus instrucciones el severo, el intransigente, el férreo Don
Luis Traverso, lejos de haber quedado infecundas han brotado pomposas,
produciendo frutos de gloria imperecedera para los hijos del Salto de
ayer, del Salto de las grandes esperanzas....
Recuerdos!...Recuerdos!....no volváis a dormir en mi mente cansada, como
las aves de primavera en el nido que abandonaron...exhalaos mas bien cual
vivificante perfume del jardín de estas cuartillas, para embalsamar los
espíritus de los hijos del Salto de hoy, del Salto de las magnificas
realidades......"
Lucio A. Lapalma S.J. - Villa Devoto Mayo de 1911.-
Héctor G. Roldán
Fuentes: Archivo G. Roldán e información suministrada a éste por el
Historiador Padre Guillermo Furlong, quién compartió años de compañerismo
con Lucio Lapalma.-
Sta. Martha F. Velázquez Bibliotecaria Colegio del Salvador (Bs.As.)