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| Ancla
expuesta en Balneario Municipal |
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Material
proporcionado por el Sr. Héctor G. Roldán para su publicación.
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Siempre se han escuchado, a través del tiempo, varias historias con
respecto a la aparición de un ancla sobre la costa del río. Desde que
algún barco hubiese navegado este río, hasta que una carreta que
llevaba hierros a Mendoza para el ejército liberador de San Martín
hubiera volcado y quedado en el lugar esa ancla.
El misterio, creo, que queda aclarado al dar lectura a algunas viejas
mensuras ordenadas por el Instituto Topográfico al producirse
divisiones y ventas de tierras pertenecientes a la sucesión de Doña
Justa Araujo en la zona del Saladillo Grande y Cañada de Gómez.
Así planteado el tema vemos que el 19 de enero de 1830 el Superior
Gobierno ordena al Agrimensor Joaquín Fernández realizar una mensura
sobre campos de propiedad del señor Luis Dorrego y en la misma observa
que en la zona sobre el río no coloca mojones por carecer de objetos
que sirvan para tal fin, ya que la zona es anegadiza.
Esta zona, que manifiesta, eran las tierras linderas al campo de Dorrego
y pertenecían en enfiteusis al señor Pablo
Reinoso, que a raíz de su
muerte el Gobierno escritura a nombre de su esposa Doña Justa Araujo.
Al fallecer ésta, dos de los herederos deciden vender al señor Luis
Dorrego (hijo) sus herencias, corría el año 1854.
El señor Dorrego solicita una nueva mensura al Instituto Topográfico,
que designa para tal fin al Agrimensor Raimundo Prat, quien al buscar
los antecedentes de mensuras anteriores se encuentra con el hecho que no
se habían colocado mojones por el tipo del suelo.
Cuando se encuentra en el lugar procede a la medición y al llegar al
punto medio entre la Cañada de Gómez y el Arroyo Saladillo Grande
coloca "un ancla de mojón".
En 1879 cuando la señora Inés Indart de Dorrego, de común acuerdo con
sus hijos, decide dividir la propiedad con su hijo Luis, quedando ella
con toda las Saladas y su hijo con La Vigía, designan al agrimensor
Saturnino Salas para efectuar la medición de la totalidad de la
propiedad (casi 57.000 hectáreas).
Este agrimensor en el plano que confecciona y en la explicación del
mismo dice:
"el punto
señalado con la letra P, muy cerca del Saladillo Grande y a unos 25
metros de la barranca del río encuentro un ancla de mojón";
aquí destacamos que el mismo plano y cercano al ejido de la ciudad de
Rojas marca con la letra "B" otro mojón con un ancla.
Pasan los años, estos campos se dividen y forman colonias y en este
lugar planta su chacra el señor Radavero quien descubre cerca del río
un gran hierro que emergía de la tierra, pero nadie dio más
importancia al tema.
En el periódico local "El Pueblo" del 23 de marzo de 1939
leemos la siguiente noticia:
"Hace 15 años atrás el vecino Dn.
Domingo Quiroga encontró un hierro raro enterrado en el fango a orillas
del río Salto, cerca del Saladillo Grande, el señor Inspector
Municipal Dn. Tomás Colombi enterado de ello se trasladó con personal
municipal procediendo a descubrir que dicho hierro era un ancla,
transportándola hacia Salto y colocándola al ingreso del
Balneario". Hasta acá la noticia periodística.
Lo que no queda muy claro es cómo llegó al lugar el ancla, es de
suponer, dado los antecedentes, que el señor Agrimensor Prat la haya
traído ex profeso, junto a la otra que luego marca Salas, no queda duda
sobre la finalidad que cumplió y llama la atención que los
propietarios del momento y actuales, nunca efectuaron reclamo alguno
sobre la falta del mencionado mojón.
Hoy vemos esta ancla, sobre una base de material, expuesta al público
al ingreso de la zona del Parque del Balneario y que interesante sería
que se indicara su origen ya que representa una parte de nuestra
historia lugareña.
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