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El 26 de agosto de 1888, la Sociedad Española solicita a la Municipalidad
de Salto se facilite la Plaza Libertad para festejar allí las Romerías y se autorice al
señor presidente mande acuñar dos mil medallas que conmemoren las fechas de las
Romerías. Las primeras se celebran en enero de 1889. |
| El 25 de enero, día de San Pablo, patrono de Salto, llegaba de la Capital
un conjunto de gaita, dulzaina, tamboril y bombo, una hermosa banda de música, que se
llamaba, pomposamente, Banda de la Marina Española, y una magnífica estudiantina que,
con sus violines y bandurrias, recorría, tocando hermosos pasos-dobles, que hacían las
delicias de la gente. Sin embargo muchos se mantenían a distancia, pues los cabezudos
estaban provistos de unas vejigas de vaca, infladas y repartían vejigazos en la cabeza a
todo aquel que se le acercara. |
| Tenían lugar las romerías en la Plaza Adolfo Alsina. Hacia allí se
dirigía la comitiva oficial encabezada por el vicecónsul de España, Don Gerardo
Fernandez Blanco, y de la que formaban parte el representante consular de Italia Don
Antonio Raffinetti, el presidente de la Sociedad Argentina Dr. Tristán G. Lobos, el de la
Sociedad Española, Don Ascencio Barrenechea, el de la Sociedad Italiana y el de la
Sociedad Francesa. Todos ellos acompañados por las comisiones directivas y por los
socios, con el abanderado, que, orgulloso de su papel, trataba de que su bandera no
desmereciera de las demás. Detrás de la comitiva oficial, en extensa columna que ocupaba
el ancho de la calzada, iba toda la población |
| Esa fiesta duraba muchos días. Al extremo de que en la provincia corría
un dicho, que era: "Che, pero eso es más largo que las romerías del Salto!". |